domingo, 20 de marzo de 2022

Crónica de un desengaño (carnista) anunciado

 Este artículo trata de la raíz de todas las cosas. De la base podrida que nadie quiere ver, del problema básico que nadie quiere resolver.

Conocí a alguien que me dijo que estaba en contra del maltrato animal, aunque por otro lado comía carne, pescado y secreciones corporales de animales. Este hombre, a quien llamaremos señor X, arguyó que era censurable aniquilar a los animales en el matadero industrial, pero que darles una buena vida en libertad para acabar sacrificándolos igualmente, era lo correcto y lo moral.

Es decir, que para él, tratar bien a un animal, hacerle creer que se le respeta y se le cuida, ganarse su confianza cada día con gestos propios de quien es amigo y protector, y llegar un día y asestarle una puñalada en el corazón, o rebanarle el cuello, era lo decente, lo normal y lo ético.

A su vez, en una obvia maniobra que se me apareció clara de inmediato, fingió ser mi amigo, me trató bien o actuó como si me tratara bien, pero en el fondo su objetivo conmigo era tan utilitarista como su actitud hacia el animal que él está dispuesto a engordar sólo para poder regodearse en el macabro festín de su carne muerta. Sólo que a mí no pensaba convertirme en filetes o entrecotes, sino en la persona que le haría el favor de ayudarle a salir de un embrollo legal. Aunque visto lo visto, he tenido suerte por ser animal humana, pues si hubiera sido hembra no humana, mi destino habría sido mucho más triste y cruento. Por si acaso, he decidido no quedarme nunca a solas con el señor X, no vaya a ser que le entre hambre, y me descuartice a traición en su demente configuración de la ley de la selva y de la supervivencia. Como me dijo una vez un pseudomacho alfa carnista: " si se tratara de tú o yo, claro que te mataría para sobrevivir". Qué bonito y qué romántico.

Creo que lo decente es siempre ir de frente. Y que si alguien quiere de mí que le ayude con un entuerto legal, basta con que me lo pida, y acordemos qué voy yo a percibir por esa ayuda. Pero arrojarme cacahuetes de falso aprecio o tibia amistad, como si yo fuera un pobre mono condenado a hacer reír a los desalmados humanos, era innecesario, amén de patético. El señor X sabe muy bien que la vaca se dirige al matadero más fácilmente entre sonrisas amistosas y aprovechándose de la confianza ganada con ella en un vil engaño diabólico. No tengo palabras para expresar la profunda repulsión que esto me causa, pues aunque condeno igualmente el maltrato y el asesinato de cualquier animal ( y para mí el ser humano es una animal también), no es mejor quien finge querer al animal para poder asesinarle mejor, que quien directamente le da el mensaje claro de lo que le espera.

Y una vez más he observado, en una tesis que se repite ad nauseam, que quien es especista es también falso, vacuo e hipócrita, y tiene completamente normalizado el uso de las personas también, por mucho que lo quiera maquillar con consignas metafísicas, frases manidas sociales y políticas, o tópicos zodiacales.

Son tantos los hombres y las personas en general ( pues el sexismo y el especismo no son exclusivos de ningún género), que se acercan a mí fingiendo lo que no son, fingiendo lo que no sienten, y usando la natural inclinación a la buena fe y a la confianza que aún milagrosamente conservo, para obtener de mí atención narcisista, vacuas dosis de refuerzo de su desvencijado ego machista/especista, o un favor material, que empiezo a pensar que ya no queda ningún humano mínimamente decente en el planeta Tierra.

No necesito promesas de una amistad que nunca llega, de un aprecio inexistente, de una comprensión fingida o que me envíen señales contradictorias de "me gustas pero no me gustas", para poder cumplir un pacto o mi parte de un trabajo. No necesito ser seducida, y cualquier persona que trate de seducirme aunque sea mínimamente para hacerme creer que quiere otra cosa de mí que no sea sexo fácil, atención sincera no recíproca, o un trabajo legal, o dinero, o la nacionalidad española, o que le compre un móvil, es una persona patética, tarada y manipuladora. Y una parte esencial de los problemas de los que luego se queja tan absurdamente.

Quizá no debería de haber pensado que esta vez el milagro de la conciencia se produciría, no debería de haber pretendido que las señales no estaban ahí vociferando "cuidado". Pero tenía que intentarlo, aunque fuera sólo por la poca bondad que pueda quedar en el mundo, por algún animal hermoso que tal vez pudiera ser salvado por la acción de mis palabras o de mis actos; tenía que intentarlo aunque fuera sólo por la vida misma que pulsa esperanzada en algún sitio, aunque pulse cada vez menos, cada vez menos....

Así que, especistas del mundo, seguid protestando contra el sistema, seguid pensando que soy un juguete básico y bobalicón al que hay que dorarle la píldora para que la estocada final del abandono le duela menos, seguid hablando de conjunciones planetarias y vidas paralelas, que, a mis ojos, sois la misma mierda de siempre: pura hipocresía utilitarista.

De nuevo compruebo que el especismo es el vicio moral más pérfido de la sociedad humana, y que su grado de brutalidad es directamente proporcional al grado de falta de empatía básica que recorre el tejido social a diario, envenenándolo sin piedad de una falsa apariencia de bondad y buenismo rancio que es poco menos que deprimente, decepcionante y propio de tarados o imbéciles profundos.

Los idiotas gritan y lanzan peroratas, disertan sobre derechos y libertades básicas, acusan a las élites de ser sanguinarios y pedófilos, de comer niños, de hacer rituales satánicos de extracción de adrenocromo; gimen sobre los complots de Soros para dividir a los géneros y se dicen de izquierdas o de derechas, pero lo cierto es que son todos iguales: despreciadores de la vida ajena, adictos a la sangre empapada en cortisol de los peces, aves y mamíferos que tragan sin piedad, y unos incoherentes de primera clase.

Fue ingenuo por mi parte creer que el señor X me apreciaba y que realmente deseaba mi amistad sincera. El señor X ve a las vacas y a las mujeres de igual forma: como carne que explotar. Y al igual que el señor X no le da a entender a la vaca de su establo que sólo pretende asesinarla, tampoco me dio a entender que sólo pretendía usarme aprovechándose de mi vulnerabilidad y de mi idealismo. Si le pudiera hablar con sinceridad a este señor, le diría que no necesito sus ridículos alardes de seductor de pueblo para motivarme en mi trabajo. Que para alguien como yo, sus modus operandi son prístinos y tristemente predecibles, y que ha cometido un grave error al creerse que soy gilipollas.

Pero claro, yo soy la radical, la loca, la que no ha entendido lo que ha pasado, la que alucina pepinos en vinagre. La que no entiende las cosas; la rara, la que no importa. 

Lo cierto es que tú y sólo tú, especista, eres el cobarde sin alma capaz de cultivar el amor en un ser puro e inocente mientras ocultas en tu retorcida mente el objetivo, desde la primera falsa y actuada muestra de cariño, de matarme. De matarle.

Dictus est.





viernes, 5 de febrero de 2021

LOS GITANOS

 

Uno de mis sueños de grandeza, tal vez el más antiguo, fue el de ser una gran pianista.


Intuyendo tal vez su imposibilidad, comencé a delirar por las noches, proyectándome a mí misma en una sala abovedada de cristal, silenciosa y transparente, encerrada en el fulgor de algún bosque desconocido; la luz difusa y prístina, penetrándolo todo. Y ahí estaba yo, de piernas cortas de niña de 6 años colgando sobre la banqueta, reproduciendo con mis manos las piezas clásicas que a veces oíamos en casa desde el surcado vinilo.


En aquellos breves instantes, más lúcidos y queridos que muchas escenas de mi supuesta realidad, me sentía triste y feliz a la vez. Feliz por poder, aunque fuera mentalmente, experimentar mi ilusión; y triste por la certeza brutal, que como un sello inmisericorde se me había estampado en la frente, de que jamás se cumpliría mi destino de pianista. Soñaba. Como el espíritu genial que se separa radicalmente de la vulgaridad de la existencia, tocada ad eternum con el laurel honorífico de lo sublime. Soñaba. Con la facilidad y candidez con que sueñan los niños, donde querer es siempre poder.


En mi clase del colegio había una niña que asistía a clases de solfeo en el Conservatorio de Música local. A veces me mostraba sus cuadernos pautados con aquellos trazados enigmáticos que representaban a los sonidos. Al contemplarlos, me decía a mí misma que algún día yo también descifraría el acertijo, sabría arrancar de aquellos espigados dibujos el secreto de la música. Así pensaba. Aprendería el lenguaje del alma del mundo.

Contemplaba a aquella niña como alguien tocado por los dioses, por los hados.

El deseo por la música se convirtió con el paso del tiempo en una fiebre. En un delirio incómodo. Y llegó entonces el día en que me cansé de imaginar. La fantasía ya no era dulce, sino amarga y cortante, pues cuando se imponía la realidad y el candor se esfumaba, me dejaba aún más desolada ante la certeza de su total inexistencia. El anhelo por la música se había hecho tan grande, que había traspasado la barrera de las ensoñaciones íntimas. Mi deseo quería existir, quería ser real. Yo quería existir. Porque aunque se empeñen en decirnos que no somos nuestros deseos, no somos más que eso mismo. Así pues, decidí que había llegado el momento de la revelación, de trocar lo platónico en materia, y, tremendamente nerviosa, escogí declarar mi amor por la música a la hora de la comida de un sábado cualquiera de familia obrera de la España de mediados de los 80.


-Quiero tocar el piano


Ahí estaban, cuatro simples palabras. En qué poco cabían todas las horas de imaginación y de ensoñación, todas las noches de matices desafiantes y de luces mentales. Qué pobre expresividad la de mis palabras, qué mal condensaban la inquietud de los años.


Y, simplemente, mis padres me miraron como quien mira un extraño perro verde en la pantalla de la televisión. Con frío desdén y ligera e irritante molestia, como esas cosas de niños que impiden poder disfrutar del apasionante y deprimente telediario.


-Quiero tocar el piano


Ahora se asomó una sonrisita burlesca a la boca de mi madre. Mi comentario le había hecho gracia.

-Esas son las consecuencias de ir a una escuela de pago. Que quieres ser como los niños ricos.

-No es de pago, es subvencionada- masculla mi padre

-Da igual. Su problema es que no acepta su clase económica. Quiere ser lo que no puede ser.


Aturdida, no acabé de entender que aquello era un rotundo y aplastante no. Mi madre siguió diciendo que yo era una obrera, y era muy estúpido y altivo por mi parte aspirar a los dones de la gente con dinero. Pensé en ese momento en el abrigo de visón que colgaba del armario de la entrada de la casa de mis padres, y del doble collar de perlas Majorica que mi madre lucía los domingos pavoneándose por el vecindario obrero en el que, según sus propias palabras, no se podía aspirar a los dones de los pudientes.

Seguí soñando no obstante una temporada más, y seguí diciendo que yo quería cantar y tocar el piano. Pero la rabia y los comentarios hirientes sobre mi maldad y egoísmo,  y mi falta de aceptación de mi estatuto socioeconómico, continuaron creciendo con cada una de mis peticiones. Hasta que por fin mi boca quedó sellada, y mi don musical abortado y detenido en una imagen de panning mental, borrosa y violenta. Comencé a odiar a la niña que estudiaba solfeo, como sólo se odia a aquellos a quienes se les conceden las dádivas con la misma naturalidad con que a nosotros se nos deniegan. Como a quien respira libremente mientras a una le ahogan con un trapo. Comencé a odiar a mi madre, como sólo se odia a quien te corta una mano por gusto, o se exhibe burlón ante ti con un pedazo de pan mientras te ha negado a ti el alimento durante semanas. Me planté delante del armario del zaguán de la casa, y lo abrí. Allí estaba, colgado, cubierto por un plástico largo, el abrigo de visón que casi rozaba el suelo del armario, y que mi madre se ponía de vez en cuando para pasearse por el barrio obrero de gente pobre en el que supuestamente vivíamos. Mientras contemplaba esa piel muerta colgante, escuché el veredicto: yo era mala por querer hacer cosas propias de la gente rica. Ésa, ésa era la sentencia de culpabilidad. Y era firme e irrevocable. Cerré de un portazo el armario, y sentí rabia. Pensé en quemar el abrigo, y con él, su sentencia condenatoria. Me vino a la mente la imagen de un fuego muy naranja, una especie de hoguera de las vanidades, purificadora y malvada; ahora sí, malvada.


Y vino mi cumpleaños. Recuerdo un jolgorio de niños concentrados en una casa muy pequeña, el pastel sempiterno de galletas mojadas en leche y chocolate, y el regalo. El regalo era un organillo pequeño, un Casio PT 20, un organillo infantil, a pilas. Las teclas eran minúsculas, y había en total dos escalas. Cuando apretabas unas teclitas con gomitas de colores dispuestas en hilera sobre el teclado, sonaban ritmos prefabricados horteras con nombres exóticos: bossanova, flute, fantasy, salsa, disco..... Aprendí a tocar el cumpleaños feliz y un par de canciones populares de campamento, todo ello con un acompañamiento de espanto. Hasta que pronto me cansé de aquello, y decidí confinar el órgano a la canasta de mimbre donde se guardaban los juguetes olvidados. Lo enterré lo más hondo que pude, entre muñecas triponas, vestiditos desgarrados, y pucherillos de cocina.


El sueño de la música se empezó a tornar, poco a poco, de color sepia. Empezó a ralentizarse hasta quedarse sin movimiento. Luego, empezaron a quemarse las esquinas de la sala con bóveda donde me imaginaba tocando, como se queman las esquinas de papel fotográfico después de pasarles un mechero. La imagen se empezó a convertir en un blanco y negro. El negro empezó a derretirse y a dejar manchas espesas sobre la estampa mental, como un chapapote. Al final, una penumbra comenzó a tragarse la imagen, a absorber con su absoluta negación las patas del piano de cola imaginario, a modo de preludio de lo oscuro. La penumbra aparecía ante mí como un enjambre en sordina, abigarrado, de puntitos eléctricos, amalgamados en gris, blanco y negro, punzantes y móviles, con una vida propia de larva cadavérica sutil. Yo podía escuchar el sonido monocorde de la penumbra, como un zumbido grave e ininterrumpido. Aquel enjambre etéreo y sordo, tomó despiadadamente, pacífica e inexorablemente, la antesala de mi gloria infantil. Impuso el señorío de la amarga decepción, y se hizo la soberana de un escenario helado. Durante aquella etapa glaciar, a veces, las notas aún chocaban entre sí, mecidas por un frío aliento. Su sonido metálico de agujas de nieve me susurraban que una vez, yo había tenido un sueño.



Era un día de fiesta, de domingo, de Pascua tal vez. No lo sé. Había mucha luz, y esa luz era de un suave color amarillo pálido. Estaba en mi cuarto, y escuché a lo lejos la desangelada trompeta de los gitanos. Me asomé a la ventana, poniéndome un poco de puntillas para ver mejor, y reconocí en la lejanía la silueta de su humillada cabra. Los gitanos aparecían de forma fugaz e impredecible, con su triste melodía en lontananza como tarjeta de visita, sucios y feroces, para mostrar al vecindario el espectáculo de la cabra danzante al son de una oxidada trompeta. La pobre cabra era obligada a realizar la proeza de subirse a una corta escalera de mano como colofón de todo aquel dudoso show. A continuación, cuando la cabra ya había coronado la cima de la escalera, y se sostenía milagrosamente con sus cuatro patitas apretujadas en el último escalón, comenzaba a caer una lluvia de duros y pesetas, que los más caritativos les arrojaban desde ventanas y balcones a modo de recompensa por el entretenimiento. El chiquillo de los gitanos corría desaforadamente de un lado a otro, persiguiendo el último clic, la última reverberación de la moneda lanzada contra el asfalto, en un esparcimiento metálico que a mí me resultaba arrebatador. Me imaginaba entonces siendo yo niña gitana, bajo una lluvia de pesetas doradas que resbalaban desde el cielo hasta mis manos, cayendo como una cascada tintineante a mis pies, su sabor salobre en mi boca. Porque yo había chupado monedas, supongo que como todos los niños, y conocía  bien ese sabor medio salino y metálico de las monedas baratas.


Aquel día les observaba también, otra vez, como de costumbre, entre excitada y temerosa. Me daban miedo esas miradas hoscas y bestiales. Esas pieles curtidas y oscuras. Me atraía, por otro lado, su halo misterioso, su vida errática, su fuerza y ferocidad, su peligrosa astucia. No era más, en definitiva, que una niña asustada y silenciada. Aunque siempre les vigilaba al detalle cuando aparecían con su número de la cabra, el miedo no me dejaba mostrarme a su vista. Me solía encaramar a un taburete, y permanecer agazapada, parapetada por la aspereza y tupidez de las cortinas de mi habitación.


Cuando el muchacho gitano ya empezaba a retirarse, sentí un impulso poderoso. Mi cuerpo se enderezó como movido por unos hilos invisibles, a cuya fuerza no pude ni quise sustraerme. De un salto, corrí frenética hacia el cesto de mimbre, y, sin vacilar, revolví con frenesí su contenido, y lo cogí. Corriendo, me subí de nuevo al taburete, asomé mi cuerpo por la ventana, y grité. Les llamé, aullé con todas mis fuerzas. Y antes de poder dar ninguna explicación, lancé el órgano por la ventana. El órgano salió volando de mis manos, extrañamente ágil y liviano, como en cámara lenta. Se detuvo incluso unos segundos a contraluz, flotando en la atmósfera amarillo crema, casi diría que me miró con pena, y me dijo adiós. A continuación, lo vi caer en picado, y lo vi aterrizar en las manos de uno de los gitanos artistas errantes. Lo abrazó como el que abraza a su añorado hijo. Los gitanos se borraron con la bruma de la tarde.



Afortunadamente, nadie en casa acertó a relacionar nunca la desaparición del órgano, con los frenéticos ritmos que acompañaron, desde aquel día, las apariciones de la cabra y de los gitanos.




sábado, 7 de noviembre de 2020

ODA AL VÁTER

 Bienaventurado amigo

que a esta silla hoy te arrimas

depositando en sus huecos 

las sobras de la barriga;

recuerda los tiempos antiguos

de las cobrizas bacinas

esparciendo sus despojos

al grito de "¡agua va, vecinas!.

Ya quedaron felizmente lejos

los años del orinal

de la insidiosa letrina,

nauseabundo lodazal,

de las carreras al río

a los montes, las esquinas....;

congratúlate, pues, gozoso,

del fresco trono de aguas 

que a tu mando se retiran

con la ominosa carga

del trasero y/o la vejiga:

que gracias al humano ingenio hoy

con limpieza la evacuación se ventila

y gracias a nuestro primor

la blanca taza impecable brilla

para que tú, inestimable hermano,

nos honres con tu visita.

Elevada pues la dignidad del váter,

justo tributo a la historia,

e inundado su cónico espacio

con mayor o menor parsimonia,

sólo nos queda rogarte

que no dejes entre sus aguas

de tus interioridades ningún baluarte, 

la cadena acciones gentilmente

sin dejar ningún recuerdo

y rocíes con spray el ambiente

si quedare olor a pedo.


Con esta oda quede honrado

el albo y fiel urinario

y tú quedes en paz vaciado

en este nuestro común rito diario.


viernes, 5 de julio de 2019

Snapshots

De acuerdo. Me dices que quieres saber de mi vida. Que te interesa conocer mi biografía.
Empezaré por el principio.
Recuerdo visitar un receptáculo vivo, rosado y tenue, del tamaño de una habitación con forma ovoide, como de unos 20 m2.
Entraba y salía de aquel espacio, que siempre tenía una iluminación muy ténue, y rosada. Y que era cálido, de una temperatura constante.
Alrededor de aquella estancia orgánica había una suave oscuridad, extensa e inocua.
Lo siguiente que recuerdo es la pérdida del estado de gracia. Las paredes de la habitación han menguado, y están mucho más próximas a mi persona, se podría decir que prácticamente me rodean. El receptáculo no debe de tener más de 3 m2 entonces.
Ya no hay luz tenue, sino fibras que cruzan todo el espacio y que emiten imágenes, todas a la vez, y cuentan todas historias que me dejan horrorizada. Toda aquella luz de las imágenes, como de docenas de minipantallas por todas partes, con sus hirientes imágenes, penetran mi ser y me cruzan por todos lados. Todos aquellos hilos quedan enredados dentro de mí. Quedo inserta en un holograma sórdido de heridas femeninas.
Y después, sólo recuerdo el orificio de luz, aquel minúsculo agujero por el que se suponía que tenía que salir empujando con mi cabeza. Siento las paredes elásticas del receptáculo pegadas a mi piel, apretándome con fuerza, deslizándose fuertemente a lo largo de mis sienes, apretando, apretando. Tengo mi primer pensamiento consciente: " Soy muy grande para pasar por ahí. Va a ser muy difícil, pero lo conseguiré". Ya estoy un poco triste y derrotada, y eso que aún no he nacido.

viernes, 27 de abril de 2018

La Manada (especista)

La indignación recorre el tejido feminista. Ciertos sectores del derecho, de la política. La manada humana está furiosa, shockeada, dándose un baño de drama social, sintiéndose repulsivamente viva durante unos días ante los recientes hechos detonados por el fallo del famoso caso de "La Manada" en los San Fermines.

Ninguna manada animal, para empezar, acorrala, droga y abusa de ninguna de sus hembras. Demos a los animales la dignidad que se merecen, y por si acaso.

Y ahora, analicemos cómo esta avalancha de "buenos y decentes ciudadanos" parlotea sobre el abuso cometido contra la joven en el caso de "La Manada" mientras se sienta a cenarse a una cerda, a sus hijos, o se bebe un vaso de leche de ubre materna arrebatada por toda clase de medios agresivos a una pobre persona no humana, que, por haber nacido vaca, va a soportar, no una, sino varias violaciones a lo largo de su vida.

La respuesta al fenómeno de las agresiones sexuales y las violaciones, la tienes enfrente de las narices, en tu nevera, en tu indoctrinación nutricional, y en las estanterías de los supermercados. Si pensaras un poco, sólo un poco, si hicieras ese esfuerzo que le exiges al juez, al político, al legislador ( a quién sea menos a ti, y así te ahorras el pensar, y luego te pones a quejarte, que te sale más a cuenta y además te encanta)....como digo, si pensaras un poco, si investigaras tan sólo un poquito, te darías cuenta de algo elemental: de que tú eres un violador, un asesino y un abusador de animales. Obviamente, no eres tú directamente quien comete los actos criminales contra ellos; tú eres un "buen y decente" ciudadano que se lo delega a terceros, para no tener que ver la sangre, los gritos, los arañazos en las paredes de los mataderos, el olor a cadáver y la extrema violencia que CADA DÍA financias y pones en marcha tú solito/a, por tus santos huevos, y porque no vas a renunciar a tu privilegio de comprar sus cadáveres fileteados ni  su queso (leche materna coagulada).  "Su cuerpo es suyo" ( ¿ os suena, feministas?) y "su leche materna es suya y de su hijo".... ( pero como es una vaca, una cerda o una cabra, entonces, que les jodan..he ahí la impecable y decente lógica especista).

Y eso aunque miles de hembras, miles de madres cada día, tengan que vivir aprisionadas, atadas, en cautividad, tengan que ser violadas para inseminarlas en potros de inseminación forzosa ( sí, anda, googlea e infórmate), penetradas anal y vaginalmente para que se queden embarazadas de un hijo que nunca tendrán la oportunidad de cuidar ni de amar ni de oler ( hay vídeos del procedimiento en youtube): y todo porque tú, especista de mierda, quieres comerte a su bebé fileteado en un restaurante o en casa, y quieres ponerle un poco de queso encima, que no es más que la leche materna arrebatada a una madre violada y a la que le han quitado a su hijo por la fuerza, leche coagulada con las enzimas del estómago de ese bebé, al que han descuartizado antes para arrancarle el estómago y extraer las enzimas de coagulación. Pero tú, tú eres muy decente, moderno y buena persona, y no eres como los criminales de La Manada.

No me jodas con que estás indignado ahora, no me jodas con que te preocupa lo que ha pasado en Pamplona. Te da igual y tus acciones lo demuestran. Me trae sin cuidado lo que digas. Tus actos hablan de quién eres en realidad.

¿O acaso crees que los toros y las vacas pastan libremente y se aparean a voluntad en la naturaleza, mientras humanos les vigilan, justo para entonces, cuando la vaca da a luz, atraparlos y llevarlos a una granja para explotarles? No seas ingenuo, ingenua, sabes que eso no se logra así. Para que te llegue el queso, la leche, los yogures y los cadáveres a casa, existe una MINUCIOSA PLANIFICACIÓN en las psicoindustrias de explotación animal sobre qué día y a qué hora se va a electrocutar analmente a los toros para provocarles eyaculaciones de semen ( qué bonito es ver a tus machos especistas colocándole los electrodos en el culo al toro y poniéndole el cacharrito en la polla para que tengas tu queso de mierda), o el día en que cuatro tíos enfermos a los que tú pagas el sueldo, le van a hacer una paja al toro entre todos ( sí, entérate, una paja), si la granja no posee los "modernos métodos de violación" en sus instalaciones.

Ahora hazte el ofendido, la ofendida. No mires la verdad, cobarde de mierda. Que "tu" queso es infinitamente más importante que dejar de violar masivamente animales todos los días. Ahora mejor vete a protestar a las calles, a los juzgados, al Parlamento, con tu bocadillo de queso y jamón, vete a hacer el puto drama de la víctima social que no eres, o que eres por ignorancia, pereza o maldad. Eres un victimario, que lo sepas.

Con los botecitos de semen fruto de las múltiples violaciones a toros, ahora se van los "civilizados y buenos" ciudadanos a meter el brazo hasta el codo en el culo a una vaca atada en un potro de inseminación forzosa ( así le presionan el útero hacia abajo para una más cómoda insertación vaginal forzada de la cánula), mientras con la otra mano introducen dicha cánula con el semen arrebatado, en el útero de la pobre víctima. Si se queda embarazada, tendrá un bebé que le quitaran a la fuerza, le enchufaran una máquina dolorosa a las ubres, matarán a su hijo, y tú tendrás tu puto café con leche en tu cafetería mientras lees los periódicos y te INDIGNAS por las agresiones sexuales contra los de tu especie animal.

Mientras les enseñes a tus hijos, a tu familia, a tu sociedad, a ti mismo, que la violación vale mientras no sea un humano la víctima, y lo vale por un puto yogur o un puto café al que estás adicto, y que no piensas dejar de tomar PORQUE TE GUSTA, PORQUE "ME DA GUSTO", y aunque haya miles de alternativas a ello en la actualidad.... mientras sigas haciendo esto, tu manada es La Manada, eres igual que ellos, que no se cortan en violar para obtener lo que "les da gusto", sólo que ellos han dado un salto más y lo hacen también con su propia especie. Pero son los tíos de La Manada quienes aprendieron de la sociedad especista en que vivimos, que TODO VALE PARA OBTENER EL PROPIO PLACER, que hay PRIVILEGIOS humanos o del macho, y que, según sea la apariencia que uno/a tenga por fuera, HAY CUERPOS QUE SÍ SE PUEDEN VIOLAR POR RAZONES PERSONALES Y ERRÁTICAS ( vacas, mujeres, cerdas, toros).....y que si el gusto propio está en juego, no hay límites ante el abuso del cuerpo ajeno. Y ésa, ésa es "La Manada Especista".

Ahora enfádate y critícame por decirte la verdad. Es lo único que sabes hacer. A ver si me sorprendes, no obstante, y reflexionas un poco para variar, investigas el abuso animal, la política de control de masas oculta tras el especismo,o  miras el documental Cowspiracy, o dejas ya de una puta vez de comerte a tus propios hermanos de sangre y de carne ( a mis hermanos también), tan animales como tú, tan vivos como tú, con un corazón latiendo como tú, y una sexualidad como la tuya, y con tantos derechos a vivir y a ser respetados como tú. O quizás incluso más, porque, llegados a este punto de locura social y lavado de cerebro mental presente en el humano, más vale convivir con los animales que con estos humanos lobotomizados en que se han convertido los de mi especie, que ya ni humanos parecen, sino arcontes, larvas parasitarias o ciborgs desalmados.

Despierta de una vez. O cállate la puta boca. No finjas que te importa respetar la integridad sexual o corporal de los demás, porque lo cierto es que la violas todos los días por un mero capricho del paladar, y en eso, en el hecho de ejecutar y tolerar cualquier atropello por el propio placer, eres IGUAL, igual que los tipos de La Manada.


jueves, 26 de octubre de 2017

Espirituosos

Ayer recibí una llamada telefónica de la madre de un hombre con el que tengo una causa pendiente con la justicia por malos tratos. Esta mujer me hablaba, cuando la traté en el pasado, de un remanso de "elegidos" por Dios, los cuales constituían su verdadera "iglesia", y entre los que se encontraba, obviamente, ella y los bautizados en su misma secta (utilizo el término en su sentido literal y etimológico). Todos los demás veníamos a ser una horda de miserables ignorantes manejados por el Inicuo, que íbamos a terminar, claro estaba, ardiendo en el fuego eterno por siempre jamás. Si hay algo a lo que aún temo es a esta clase de fanatismo que ciega el sentido común y la inteligencia de las personas, convirtiéndolas a menudo en aquello contra lo que más peroratan: la ruindad personificada.
Esta mujer, cuando mi hijo y yo padecíamos el carácter sumamente inestable y agresivo de su hijo, enganchado al consumo de sustancias desde los dieciocho años, y con el que, sencillamente, me une el hecho de haber engendrado a un hijo en un momento puntual de mi vida, hecho del que me hice plenamente responsable, y que resulta ser bien distinto a tener que padecer a este sujeto por los restos..; como digo, cuando en medio de todo el malestar y sufrimiento causados por este individuo, le pedí ayuda y mediación como madre del tal fulano, se negó ella muy ufana y fría alegando que "el problema era mío y de su hijo exclusivamente" y me pidió el favor de que no la mezclara en algo que no era de su incumbencia.  Así que tuve que seguir lidiando como podía con aquel basilisco grosero e insoportable, chulo como sólo lo puede ser un canalla, mientras ella hacía su vida como si tal cosa, eso sí, asistiendo a misa de sabbath cada semana, fervorosa y religiosamente como mandan los cánones.
Mi única falta a día de hoy resulta ser la de haber creído amar a un hombre que sólo existía en mi imaginación, al que yo, en mi profunda ingenuidad y falta de visión, creía poder "salvar" de su depresión existencial y sus perennes problemas con todo el mundo. Años después, con una paliza a mis espaldas, varias amenazas, insultos, intimidación con arma blanca, gritos, abalanzamientos y desvaríos constantes, con mi hijo de tres años abandonado en un coche en un párquing subterráneo en dos ocasiones, varios golpes e insultos de "su" padre, el primero de ellos a los dos meses de edad, cuando azotó al bebé porque estaba llorando, y eso, el llanto, le había puesto nervioso, y tantas otras barbaridades y agonías que ahorro al lector de este artículo, padecidas por mí y por mi hijo, como digo, ahora, ayer mismo, me llama la susodicha beata "por error" y me pregunta por "su" nieto (al que no ha cuidado ni una sola vez desde que nació porque ella es una mujer "trabajadora"-palabras literales- y no es "esa clase de abuela"- transcribo literalmente-), y me dice lo mucho que sufre su hijo por, parece ser, mi causa.
Y hoy es el día en que no puedo más con los descalabros de otros, ni estoy dispuesta a callarme ni a echármelos yo a las espaldas como hice durante tantos años sin ningún resultado (bueno, sí: que los inestables se sentían con más cancha para hacer daño a quien sólo trataba de vivir en paz y colaborar sin faltar a nadie). Señora Elegida: si durante tantos años no se involucró en los problemas que su hijo nos generaba, ¿por qué se presentó a apoyarlo en sede judicial cuando éste me demandó falsamente por sustracción de menor cuando me disponía a irme de vacaciones a Méjico con mi hijo después de tres durísimos años de crianza? Si nunca ha intervenido, ¿por qué me dijo en los mismos juzgados que yo era una mujer incapaz de sostener a mi hijo y que iba a apoyar al suyo, que no tenía ni trabajo ni vivienda propia, ni satisfacía pensión alimenticia desde hacía meses, para que me retiraran la custodia? Y ¿por qué me llama ahora para tratar de hacerme sentir mal por las acciones que son exclusiva responsabilidad de su hijo? Su grado de incoherencia y mala baba es tal, que me apetece exponerla a usted, tal y como usted me ha expuesto a mí a la indefensión y al chantaje emocional. Si quiere, ocúpese de sí misma y de sus acciones, y mire si le parece ético el haber estado involucrada en la conocida estafa de las ruedas de solidaridad, percibiendo varios miles de euros de los incautos que se tragaron el cuento, euros que se destinaron al embellecimiento de su chalé de San Vicente (todo en negro, claro), mientras afirma pertenecer a una grey de escogidos de especial pureza espiritual y habla del recato y la humildad material. ¿ Dónde estuvo la "solidaridad" de estas ruedas que usted puso en marcha cuando se trató de toda la gente que perdió sus ahorros en la estafa? ¿Acaso le devolvió usted el dinero a aquellas personas que se lo entregaron en un acto de confianza en usted? Yo le responderé: no sólo no lo hizo, sino que se apresuró a invertirlo en una reforma de lujo en su chalé de doscientos metros cuadrados en que vive sola. ¿Y se atreve usted a moralizar a alguien? ¿Y encima predica usted el evangelio y se cree escogida? ¿Escogida por quién y para qué, si hace usted el favor de aclarar? A veces siento que esto es locura pura y dura, y con los locos que no lo saben que lo son, ni están dispuestos a mirar su locura de frente para sanarla, estamos realmente en manos de la providencia, que ojalá pinte cuerda y clara. Una mujer como usted, que afirma que fue maltratada y abandonada por su marido con tres hijos, que conoce a la perfección, supongo, lo que eso significa, ¿cómo es posible que ahora juegue usted al verdugo conmigo? Sé que es difícil mantener la objetividad cuando se trata del hijo de una, pero usted misma ha tratado de socorrer a su hijo en varias ocasiones reconociendo su grave problema de adicción y le ha diagnosticado bipolaridad con el "quantum" que usted maneja como herramienta de curación, mientras afirma por otro lado que "las cosas de la nueva era" son " engaños del maligno para el extravío espiritual de las almas", y usa a su vez terapias alternativas de la "nueva era" en su clínica de Alicante...incluso le ha negado alojamiento a su propio hijo en su casa por las faltas de respeto graves de éste hacia su persona y su hogar cuando éste se encontraba sin sitio donde dormir....¿cómo se atreve ahora usted a decirme nada? Déjeme en paz, si es que sabe usted lo que eso significa, déjeme tranquila y haga usted acto de contrición si lo desea, olvídese de mí, que soy el menor y último de sus problemas, déjeme, por la gracia de Dios, y hurgue en su conciencia si es que le apetece hurgar en algún sitio, contemple sus propias incoherencias y lagunas, si es que puede o quiere hacerlo, y déjeme a mí y a mi criatura vivir en paz, que es lo que tenemos desde que su hijo desapareció de nuestras vidas...si me quiere pedir disculpas por haberme denigrado y atacado en sede judicial, por haberme generado sufrimiento y haberme amenazado con que yo no tenía dinero ni medios para sostener a mi hijo y que iba a tratar de argüir eso mismo para quitarme al niño, después de los enorme sacrificios que hice para sacarlo adelante dada la ineptitud, arrogancia y agresividad de su hijo, y siendo como soy la única que se ocupa de la crianza y del sustento económico propio y de mi criatura, le digo bien claro: no vuelva a dirigirse a mí si no es para disculparse sinceramente y empatizar como mujer y como madre. Cosa, que por otro lado, y muy a mi pesar, no veo probable que suceda, dado que tantos años estuve ahí en silencio y respeto, aguantando y soportando a un enfermo emocional, sin ayuda ni opinión de nadie de su familia, y ahora que me quito el muerto de encima para proteger la integridad mía y de mi hijo, resulta que usted ya no es la que "se mantenía al margen por ser éste un asunto estrictamente privado entre su hijo y yo", sino que ha tomado claro posicionamiento, se atreve a moralizarme o exigirme cuentas, demostrando su falsedad y el triste hecho de que poco o nada le importo yo como madre o persona, ni tampoco mi hijo, al que abofeteó durante una de las pocas visitas que le pagó cuando tenía sólo dos años y medio, pocas, sí, dado que usted era y es una mujer empresaria muy ocupada; ayer en cambio me llama usted con voz de pena que no disimulaba el odio que permea su ser, me intenta hacer creer que mi hijo algo le importa, y trata de hacerme sentir mal o responsable por la vida de su hijo, que sólo me interesa en la medida que pueda afectar a mi hijo en su equilibrio y bienestar. Mírese más bien a usted misma si le interesa criticar o sermonear a alguien, mire lo que ha hecho usted en el pasado, mire por qué ninguno de los padres de sus otros nietos tienen presencia en su familia y están expulsados de su vida familiar, mire por qué estoy ahora yo expulsada si le interesa y por qué ha vuelto a suceder lo mismo en su ámbito familiar, míreselo si le place y ojalá que la luz le golpee el entendimiento....¿ o será su temido (aunque ya no sé si tal vez amado en el fondo) Satanás la que la está obnuvilando y usándola para hacer el mal? El que ama al hijo, ama a la madre- cito cuasi bíblicamente, pues ya se sabe que en la Biblia, el prota siempre es un hombre y Dios tiene únicamente nombre de varón.

martes, 24 de octubre de 2017

The Laberynth thas was never meant to be there

Have you ever consided the fact that we may all be inside a huge laberynth, built by psychos who enjoy keeping us locked in there and who make any single effort they can in order to keep us trapped inside their intricated device, while they decide whatever they like about our Earth and our lifes?

Well, that is the system we live in. It is a system, because it is systematized, programmed and organised. And not precisely for the general well being of all us.

The only way of getting out a laberynth is by breaking its walls. And we all have to break the walls together, because otherwise, we will never get out.

The laberynth is watched, monitored, full of traps, lies and dellusions that keep you away from real life and real nature.

It is not only a tangible physical one, but an invisible one as well.

We are all slaves, and spirituality is the big myth we rumiate in order to not face the scary fact that we are trapped in a well designed, wicked slavery system, designed to keep us busy in stupid obstacles put in the laberynth by the same people who hate us as species, and to keep us away from real contact with nature, from real soveraignity over our resources, and from the real development of our gifts.

So, you know? You should not be suffering because of money. And no matter how the new age people try to fool you by saying there is plenty of money for everyone, truth is THEY PRINT THE MONEY WITH THEIR MACHINES, THEIR NOTES ALL HAVE A SERIAL NUMBER, and, therefore, the number of notes is traced, controlled and conveniently reduced or increased to keep the laberynth going with the note chasing struggle. And we all play the game. Because we are menaced to die if we do not. How nice the narcissistic system is!!!

Truth is, Nature is really abundant FOR REAL, AS SHE DOES NOT PRINT A CODE IN EVERY FRUIT SHE BEARS FOR US. You will never find an apple with a serial number, and THAT, that is real abundance. And that, that is real overflowing generosity.

People, please wake up. It is urgent. We will not make it if we do not open our eyes to the reality. That we are kept empoverished, limited and opressed by a system which keeps us BUSY ON IRRELEVANT THINGS ON PURPOSE, while they enjoy their private islands and places ( places you will not even find in THE MAPS THEY MAKE UP FOR YOU), they trade with our earthlings the animals and slaughter them with no remorse (and they have managed somehow to convince us that OUR ANIMAL PEOPLE ARE BORN TO FEED US  AND TO BE SLAUGHTERED).

Do you really want to expell the demon from inside? Do you want to acknowledge you are a part of that mentality? Do you want to be a whole person? Or do you still want to be a torn one? Please, can  you decide who wins in the battlefield your body represents in this game? You are the territory to conquer, and you are the one who will be deciding the final result.

Lies are everywhere: lies about you, about your true nature, about your body, about your mind, about your sexuality, about finances, lies about food, lies, lies, lies.....about animals, about almost everything you can think of.

You were ment to be free, wild and happy. You were meant to do no harm, to enjoy the naturally psychodelic nature of life. To enjoy your kids, your people with no fear or anguish. To create magnificent things, or simple amazing things. To surf the seas, to fly the air, to flow with the perfect order of Nature, to live as much as you wish to live.

Please, wake up. Let us just break down the walls of this fake reality that is orchestrated for us every day to keep us mentally kidnapped. We are literally hallucinating, drugged with junk food, corpses, blood from murdered animals, fake and depressing news and beverages...that keep us all just like in a 3D game they program with the sole purpose of HAVING FULL DOMINION OVER OUR PLANET, OUR PEOPLE, OUR ANIMALS, OUR SOULS AND OUR BODIES. The same way you see a person with a 3D device on having a paralel experience to the point you could even manipulate the program so they have a heart attack or you can lead them to the edge of a cliff and make them unconsciously jump....well...that is the reality you are living in right now!

Let us be conscious the whole system is a fucking lie, a fucking fake substitute of our true meaning as people, as universal people living on Earth. The system is like the narcissistic abuser who tricks his/her mind's victim to such extent, the victimised one ends up believing the lies and conforming to a lesser version of themselves, conforming to poverty, to fight and to survival. To mental abuse, to emotional abuse, to sadness, to mystical pseudoexperiences ( there must be a legendary reason for that, the karma of previous lifes, bla bla bla....ALL ABUSER'S TECHNIQUES TO KEEP YOU FEEDING THEIR BLOODY APPETITES).

Unless we do not acknowledge the fact that we are not living the life we intimately dream and hunger and are thirsty for....and that every day we wake up to conform to the laberynth sick mind game they keep on fueling for us to finally die of tiredness, desperation, depression, solitude or simple aging occuring as as consequence of not having access to pure clean wild water, to real pure food, to nature, to real love and companionship, to real excitement and joy, to real natural amazingly funny exercise......unless we do not realise and break the walls all together, the suffering, the mind control and the fake seduction will continue. And haven't we all known already what is the final price we pay for this slavery? Yes: DEATH.

This system mirrors their creators: a bloody seductor type who uses all kind of tricks to keep you as a resource, as a piece for their gaming, as an entertainment, as a victim. And they fool you with many strategies, being the carnist strategy the most evil and sick strategy of all. Do not be part of the death club, people, let us get out and start living the nice life that we all dream about and we all remember deep down somewhere and let us not permit that they steal our lifes anymore.

Because they are stealing our lifes, our children's lifes and our animal's lifes by means of their perverted twisted mind tricks and dellusions. And lies.

Multiple dellusions that keep us hallucinating a kinda nigtmare, where real life desperately at times hits us and gives us a glimpse, a brief taste of what we know deep inside IS THE REAL THING.

Veganism is the first necessary step to expell the violent ones from within, from a cell level. Open your eyes to the hell slaughterhouses are, and be aware slaughterhouses are the main engines for the elites to keep the level of fear and violence high enough as to supply the laberynth with enough energy supply. By eating the corpses of our brothers and sisters, you add up power supply to the maintenance of the narcissistic psychopathic lunatic elites that are ruling us and whose main treat is FEEDING ON LIFE. Destroying life.

The ultimate technique for control of slaves is TO MAKE THE SLAVE PLAY THE VERY SAME SLAVERY GAME FOR THEIR MASTERS, and swallow the pill that THE GAMES IS THE REALITY. Well, it is not. Unless you call psychopathic life, a real life.

Wars, terrorism, animal holocaust, corruption, fear, crisis,generalised violences, flesh eating...are you afraid of hell? Well, you are already there!

Let us reclaim our planet back to us. But that will never hapenned until we withdraw from the first and most hidden mind control strategy of all: CARNISM.

You are not a predator ( they are), you are not wicked ( they are), you are not born with any original sin ( they are), you are not meant to work for a whole lifetime and die ( they wish you are for their own benefit), you are not meant to suffer ( they feed on it though, so they create suffering for you), you are not meant to eat dead people.

So now, you know....Let us just do it. Because when some of us gets out the laberynth after exhausting efforts, they are still waiting for us out there, and push us back inside ( they are many, we are just a few), and when we tell you the truth, you go and hide inside the laberynth even further, and they grin at us with a victory twisted smile. We gotta unite in this, or we will perish. Because they are taking away resources, polluting our planet, killing our people and deforesting our beautiful lands.

Please, just wake up.



viernes, 22 de julio de 2016

La espiritualidad en términos psicosociales

Adoremos al señor. Alabemos al señor. Hagamos lo que dice el señor sin rechistar. Los caminos del señor son imposibles de entender y cuestionar, pero todo lo hace por nuestro bien. El señor es el único que existe. No habrá otros señores más que él. El señor todo lo puede. Cuando mi cuerpo muera, el señor me recompensará con su presencia en un paraíso maravilloso. Mi cuerpo es pecado; los pecados de la carne. Mi cuerpo no es nada, materia corrompible. Hay que ser grato a los ojos del señor.

El señor así retratado es un abusador de libro: hay que adorarle para que esté contento, hay que estar todo el día hablando bien de él, hay que obedecerle sin abrir la boca. Hay que sufrir con su despotismo e irracionalidad, porque algún día (hipotético e impredecible) nos recompensará con nuestro servilismo con una paraíso incierto. El señor es un celoso y un controlador, pues no nos permite que consideremos la existencia de otros señores. El señor todo lo sabe de nosotros, es un espía o un paranoico, o las dos cosas. El señor es muy poderoso, por eso le tenemos miedo. No me extraña entonces que tenga tanto poder sobre una masa aterrada. Eso no es poder, eso es ejercicio abusivo del poder mediante la traumatización del ser humano. 

Querer que a uno lo adoren sin parar es un rasgo típico del narcisista perverso. Lo describe cualquier manual de psicopatología. Querer controlarlo todo y saberlo todo, también es típico de personalidades paranoides y con graves problemas de control.

Lo siento, pero ese dios no existe como tal. Es la máscara metafísica de un sistema de abuso palpable y real, difícil de tragar, pero real. No te evadas. Afronta el miedo, de otro modo, no escaparás de sus garras.

El señor se parece demasiado a las psicologías del maltratador que veo a diario en los casos penales que afronto o en las mujeres a las que trato de ayudar a escapar de sus maltratadores. Celosos, irracionales, cambiantes, prometedores de amor falso, controladores del cuerpo ajeno, embaucadores (enganchando a su víctima con falsas y vacuas promesas de mejoras en el futuro) y exigentes hasta un punto de demencia. 

El señor es un dictador con cara de buena persona. Como casi todos los dictadores de esta era nuestra tan dura: bajo sonrisas ecológicas y buenos modales, convenientes cubiertas de azúcar por todas partes, anuncios de vacas felices en el prado ocultando la barbarie de la explotación animal, mentiras que suenan de lo más cool, yace el abuso de siempre, que lucha por seguir controlando al otro, por apoderarse de su cuerpo.

Y la única razón por la que la religión denosta tanto el cuerpo, es porque lo quiere controlar y teledirigir mediante la mentira y el miedo, y quiere hacerlo, precisamente, porque sabe lo poderoso que es el cuerpo. Porque sabe que no hay nada más que eso, y nada menos. Porque sabe que somos un cuerpo, pero tiene que convencernos de otra cosa para poder usar nuestro cuerpo a su antojo.

No puedo en un artículo abarcar todas las interconexiones que ahora veo en la psicología del abuso, y de la cual la mayor parte de personas son aún inconscientes víctimas. Pero déjame decirte algo que tengo claro como el agua: la primera y más brutal indoctrinación en la psicología del terror viene dada por el carnismo o mentira de que hay que asesinar a nuestros hermanos pequeños en el mundo animal para comerlos. Una vez captado el ser humano ahí, ya forma parte del club del abuso, lo sepa o no, le guste o no, lo quiera o no. La eficacia de la maldad desplegada con esta argucia de control, es ciertamente propia de una mente muy inteligente y avanzada, pero de nulo o escaso valor empático o amoroso. Es  la mente propia de un psicópata: ladina, fría, eficaz, potente pero completamente odiosa de la vida, que sólo le sirve para fagocitarla cual parásito, y lo hace a través de cada uno de sus adeptos carnistas, esclavos inconscientes del sistema del mal instaurado por un dictador que se hace llamar Satán o Jehová, según te apetezca mirarle a una cara o a la otra. Al igual que la doble cara de los maltratadores, simpáticos por fuera a nivel superficial y social, unos torturadores malévolos a puerta cerrada cuando se saben seguros para herir y maltratar. La dualidad que le llaman los budistas, maestros del arte de la evasión mental y de no llamar a las cosas por su nombre.

Como el carnismo, o devoración, previo asesinato en masa, de nuestros entrañables, inocentes y pacíficos compañeros de vida, los animales, es introducida en las fases de la infancia más precoz, para cuando el ser humano tiene la capacidad de conectar al animal vivo con la infame cosificación de él realizada en una salchicha o un muslo de pollo, o una loncha de jamón de york, para entonces, como trato de explicar, el niño tiene ya establecido todo un circuitaje multinivel en su cuerpo de adicción a la proteína animal, la sangre, la mucosa vaginal animal y la cadaverina: un circuitaje químico, psíquico, inconsciente, social, trascendental y afectivo. 

El inconsciente no existe por sí mismo: el inconsciente se crea mediante la traumatización del ser humano. De ahí que muchas espiritualidades veganas y no veganas, insistan en la consciencia plena, es decir, que te enteres de todo lo que te pasa, que lo saques a la luz. Sólo entonces serás un ser de verdad con todos sus atributos reales. Por eso el veganismo es crucial para ser realmente consciente: tienes que destapar toda la trama especista que está atándote a un sistema abusador sin que realmente alcances siquiera a calcular el enorme impacto que el carnismo está teniendo no sólo en ti, sino en todos nosotros y el planeta!

Sólo afrontándolo podrás realmente afirmar que eres consciente, sapiente y autorresponsable. Sólo entonces podrás tener licencia para afirmar que eres bueno o malo. Sólo entonces serás libre para decidir si engrosas las listas del abuso y el terror, o las de la paz y la concordia. Pues mientras no elijas ser malo para los animales y despreciar abiertamente sus vidas con toda conciencia, no estarás definido como ser. Tu decisión tendrá consecuencias de toda índole: personales, sociales, espirituales, sensoriales, ecosistémicas y emocionales.

Si es verdad que la mies se separará del grano, y que al final sólo quienes aboguen de verdad por la paz heredarán la tierra, espero que tú seas uno de los coposeedores de la misma, pues esta tierra nuestra es el añorado paraíso, sus criaturas la pulsión misma de la sagrada existencia, y si tú aniquilas la vida, no eres parte de la vida, sino de la violencia y de quienes desprecian la inocencia.

Mientras el carnismo nos mantiene esclavos y drogados, violentos sin saberlo y sucios por dentro, los manipuladores hacen y deshacen en el mundo físico, el cual antes se encargan de presentarte como ilusorio en muchas doctrinas orientales (otra treta de manipulación mental) o como malo (los ricos son perversos, la riqueza te corroe el alma, los pobres son los buenos, etc).

Mientras tú debates sobre la raja de la habitación de la primera planta de la casa, los cimientos se pudren por momentos, pero están tan escondidos, que no se te ocurre mirar ahí. De igual manera, las gentes hablan de las guerras, el asesinato de aquí, la catástrofe de allá, mientras en la misma base de sus existencias, declaran una guerra a los animales de la peor violencia que ha existido nunca.¿Por qué crees que no ves mataderos por donde vives? ¿Por qué crees que Oscar Mayer no te pone un vídeo de cómo tortura a los cerdos? ¿Por qué crees que se hace un esfuerzo tan grande por ocultarte esto? ¿ Aún crees que no hay una razón, ciertamente no buena, para ello?

Te urjo a que hagas la transición al veganismo. Te puedo asegurar, como persona que fue una adoradora de la carne, una adoradora del mal sin saberlo, que no es posible calibrar la magnitud del daño generado con el carnismo mientras se está abducido por él. Al igual que el heroinómano no llega a entender el peligro en que pone su vida, o el alcohólico al volante puede calibrar la potencialidad homicida que tiene en ese momento de otros por su imprudencia.

Te aseguro que si lo haces, algún día entenderás mejor estas palabras, y de lo único que te arrepentirás, es de no haber hecho esto  mucho antes. 

Vuelve a la sanidad mental y corporal, y vuelve a tu naturaleza vegana  de la que nunca deberías haber sido secuestrado.





domingo, 17 de julio de 2016

I wonder why they get away with it


That I read on a post after brutal news of a murdered woman after his brother's honor offence in an Islamic State. The simple ilogics of violence can be summarised this way: "Let us kill someone or abuse someone because we are entitled to". Do not try to go any further into an abuser's mind circuit. That is all you will basicly find in there: "I am entitled to kill others for my own purposes or self-indulging". End of the story of the fine logic of any abuser.
Well, now all these civilized and good hearted people comment after the terrible news: a cascade of saintly people expressing their horror about the girl murdering (totally right) whilst they eat a pork rib at Wendy's.
They wonder why Islamic men get away with it. You wonder why people? Then let me explain to you why! This man gets away with his murder THE SAME WAY YOU ARE GETTING AWAY EVERYDAY WITH YOUR CHICKEN SANDWICH.
To them, a woman is not a real person or a being with rigths to live or right to dignity. For you, the same applies to animals. In their countries, it is a tradition to kill woman for man's purposes. In yours, it is a tradition to kill certain animals for your own glutony purposes. But animals do not feel. But women do not feel.
Men in Islamic states feel entitled to dispose of women's lifes for their own selfish purposes. You do the same with pigs, chickens, cows and fishes. You feel entitled to kill them and you do not even feel remorse. You get away with it everyday too.
You wonder why, people of the world, you wonder why! They get away because you get away and viceversa. Because there is a general tolerance to abuse and murder of others that is sickening.
You only get distressed by the brutal abuse done onto your species and do not feel a thing about other animal species, the same way men get not distressed at all about women, due to the same fact: they belong to a different gender. It is the same reasoning. Do you still wonder why? Can not you see the way we all have been indoctrinated to justify abuse into animals (because THEY ARE NOT LIKE US) just the same way men get indoctrinated in Islamistics States against women (BECAUSE THEY ARE NOT LIKE THEM)?. No one should be alike to you for you to respect their life! What kind of a sissy excuse is that? Are you kidding me? Shut up then your big mouth and do not pretend you care about abuse for real. You see the fault in others and self indulge in your own ways of abuse.
The awful truth is animals are putting up with all the repressed brutality of a whole speciesist society EVERYDAY and this society is GETTING AWAY WITH IT on regular basis.
Abuse is always the same no matter who the abused victim is, and it comes from the same source, but springs invisibly and mainly through daily animal slaughter and murder (and you all get away with it!), and locally and partially through other types of violence derived from the same basic kind of terror ideology: sexism, dog eating festival in China, racism, terrorist attacks in Nice, giraffes hunting in Africa, forced prostitution of little girls in Brazil, Russia, Islamic States......
Do you really want to live in peace? Go vegan then: stop justifying animal mass killing (i.e., holocaust). Go to the very root of the violence and dig into your own social indoctrination into abuse through flesh eating and speciesism.
Well, you wondered why the muslim murderer got away!
Now, you know why.

I wonder why they get away with it


That I read on a post after brutal news of a murdered woman after his brother's honor offence in an Islamic State. The simple ilogics of violence can be summarised this way: "Let us kill someone or abuse someone because we are entitled to". Do not try to go any further into an abuser's mind circuit. That is all you will basicly find in there: "I am entitled to kill others for my own purposes or self-indulging". End of the story of the fine logic of any abuser.
Well, now all these civilized and good hearted people comment after the terrible news: a cascade of saintly people expressing their horror about the girl murdering (totally right) whilst they eat a pork rib at Wendy's.
They wonder why Islamic men get away with it. You wonder why people? Then let me explain to you why! This man gets away with his murder THE SAME WAY YOU ARE GETTING AWAY EVERYDAY WITH YOUR CHICKEN SANDWICH.
To them, a woman is not a real person or a being with rigths to live or right to dignity. For you, the same applies to animals. In their countries, it is a tradition to kill woman for man's purposes. In yours, it is a tradition to kill certain animals for your own glutony purposes. But animals do not feel. But woman do not feel.
Men in Islamic states feel entitled to dispose of women's lifes for their own selfish purposes. You do the same with pigs, chickens, cows and fishes. You feel entitled to kill them and you do not even feel remorse. You get away with it everyday too.
You wonder why, people of the world, you wonder why! They get away because you get away and viceversa. Because there is a general tolerance to abuse and murder of others that is sickening.
You only get distressed by the brutal abuse done onto your species and do not feel a thing about other animal species, the same way men get not distressed at all about women, due to the same fact: they belong to a different gender. It is the same reasoning. Do you still wonder why? Can not you see the way we all have been indoctrinated to justify abuse into animals (because THEY ARE NOT LIKE US) just the same way men get indoctrinated in Islamistics States against women (BECAUSE THEY ARE NOT LIKE THEM). No one should be alike to you for you to respect their life! What kind of a sissy excuse is that? Are you kidding me? Shut up then your big mouth and do not pretend you care about abuse for real. You see the fault in others and self indulge in your own ways of abuse.
The awful truth is animals are putting up with all the repressed brutality of a whole speciesist society EVERYDAY and this society is GETTING AWAY WITH IT on regular basis.
Abuse is always the same no matter who the abused victim is, and it comes from the same source, but springs invisibly and mainly through daily animal slaughter and murder (and you all get away with it!), and locally and partially through other types of violence derived from the same basic kind of terror ideology: sexism, dog eating festival in China, racism, terrorist attacks in Nice, giraffes hunting in Africa, forced prostitution of little girls in Brazil, Russia, Islamic States......
Do you really want to live in peace? Go vegan then: stop justifying animal mass killing (i.e., holocaust). Go to the very root of the violence and dig into your own social indoctrination into abuse through flesh eating and speciesism.
Well, you wondered why the muslim murderer got away!
Now, you know why.

sábado, 9 de julio de 2016

Bulls and human victims

My name is Carolina Espejo. I am vegan and a musician. Among other things.

In the village where I am residing at the moment, a young man was killed yesterday by a bull during the shameful local celebrations. Everybody is now excited and living up to the communal created drama. They finally feel something intense is happening in their dull lives.

TV cameras wonder around the village, and they all feel suddenly very important and objects of attention.

What this sadistic people do not seem to understand is that having as the "main course" of their fiestas the bull rodeo or bull chasing is, to start with, a barbaric and most shameful action.

The poor animal literally freaks out chased and pushed by these sociopathic people, whose compassion is so blinded and their emotional wiring so burnt out, that they actually enjoy and have fun by causing suffering, stress, mistreatment, pain and death to such an innocent and beautiful creature. They indeed enjoy death and drama in all its forms, and, being animals the most innocent ones, they abuse them with barely no limits at all. Today local people have another victim (human this time), so they are enjoying in this sick way even a bit more than usual.

If someone gets killed in the process of a cruel bull street chasing, well.. who cares? Not even the same people who now pretend, mourning and feeling so shocked and hurting so much for the deceased young boy,s family and so on.....not even they really care about humans to start with, otherwise they would never allow this kind of actions to take place, as they involve serious risk to people also.

I guess that now the poor bull, in a desperate action of self-defense, will be depicted as the evil one, the violent one and the dangerous one, in a clear and obvious ACTION OF REVERSING FACTS. The victimisers just project their own violence into the bull, and FORGET OR DISSIMULATE the fact that they have created all the suffering to start with, by depriving the bull of dignity and using him as a most shameful object of cruel enjoyment. Once they create the anger and the stress and break the integrity of the animal, then, and only then, claim, as only a dumb person could possibly do, that the poor creature is brave and dangerous, brutal and attacking, and so the fiesta is justified.

Only people without logics and compassion could really argue something like that, but they still do.
In domestic violence court cases the same tactique can be appreciated many times at play: men just push their partners to extreme and shocking situations with constant bullying, menacing, insulting or family neglecting, and, when victimized women logically react WITHIN the acute stress suffered consequently by their ex's actions, and they express natural anger or loss of control, then victimizers try to depict them as witches, crazy, dictatorial, bad-tempered or wicked persons. The bound in between sexism and animal abuse is so clear, that, once more, the intersectionality of violence is proved. You can not be a carnist and avoid violence reappearing somewhere else: in women, in dark races, in polithics,,,,,everywhere.....peace is peace. It is an absolute. Certain things are absolutes: you either are pregnant or you are not. You either respected a person or you did not. You can not be partially pregnant. You can not partially kill someone. You can not partially respect a person. It is either one thing or another. Some things in life have an absolute quality to them. And eating animals is totally wrong and therefore causes consequences that are totally wrong. It is simple, as all truths are.

Sounds familiar? Bulls, sexism, victimizing....the same crazy mechanism that keeps us apart from peace and kills us all at the end: kills our bodies, our dreams, our peace, our environment, our morals, our life.

You shall not kill. Respect all types of lifes, without exceptions.

Self-defence is a righteous act: the bull acted in self-defence. He is the innocent one. He was always the innocent one. And we must protect innocence above all things.









jueves, 2 de junio de 2016

La relación de pareja

La relación de pareja es un binomio, un equipo, una asociación de a dos. Juntos se crea algo que no se da por separado, y ese algo es emocionante, es vivificante, es enriquecedor, es valioso, nos gusta, nos motiva, nos hace crecer, nos reta, nos llena de placer, nos emociona, nos saca de nuestras casillas, nos mejora, nos da paz, gustito, nos da un hogar, la posibilidad de formar una familia. Nos da inspiración, nos da tranquilidad. Nos da excitación, nos da dulzura, cariño.Nos da romance, nos da amor, maravilla, sueño, relajación gloriosa. Nos da profundidad, trascendencia, nos amplía, nos ensancha, nos da fortuna. Nos lo da casi todo. Para casi todos, la pareja es el pivote central de nuestras vidas adultas. De ella nace la vida, el nuevo tejido social. De la unión de un hombre y una mujer nace la vida. La pareja nos da la vida. Es aquello que orquesta el resto de cosas de manera genial. Y es aquello sin lo que ese resto no tiene tono y se torna flácido.

La relación de pareja es un todo completísimo donde elegimos al compañero para la ginkana que es la vida: nos gusta cómo juega, cómo es, sus habilidades, su esencia. Nos gusta estar a su lado. Nos gusta estar juntos.

La relación de pareja trae consigo tres elementos básicos esenciales: la maravilla ésa que se da, y que no sabemos por qué, no se da con nadie más así, de esa manera tan increíble como se da con quien elegimos como pareja. Es la magia, la chispa, el no-se-sabe-qué que nos mantiene unidos, que nos hace especiales como pareja, que hace que seamos nosotros y nadie más que nosotros. Es la pasión de pareja. Incluye el sexo como elemento de apego y de acercamiento, el sexo como pegamento. Es la intimidad de los que se atraen y se aman de esa manera con la que sólo se atraen y se aman los compatibles, cuando la chispa se da entre personas sin patologías notables (huelga decirlo). Es la admiración por el otro, la adoración del otro. Es tenerle en un puesto especial de nuestro corazón sin saber por qué. Porque es él. Porque es ella. Porque es como es. Si hubiéramos de emplear la analogía de la ciencia química, diríamos que es la carga positiva del átomo: la que activa, la que suma, la que hace crecer, la que es intensa y se proyecta hacia más.

El segundo componente es uno más neutro quizá, pero no por ello menos importante: la facilidad para convivir, para estar juntos en lo rutinario u ordinario. Es la comodidad que siento junto al otro en la casa, la facilidad con que me acoplo a su compañía, que me guste que esté cerca mientras trabajo y no  me moleste su presencia, que podamos incluso trabajar juntos. Es la clave para una convivencia exitosa: el otro me permite estar en lo privado casi como si estuviera solo: no me incomoda, no me corta, no me sobreexcita. Puedo estar con el otro en lo diario. Es lo que me hace ir al restaurante y estar cómodo en la manera en que el otro está en esas rutinas sociales; es poder ir al supermercado sin cargarme, es pasear sin grandes sobresaltos juntos. Por continuar con la analogía química, la compatibilidad de caracteres sería la carga neutra del átomo: no excita, pero no detrae energía tampoco. No es megaexcitante pero permite algo sereno y básico sin lo que el resto no podría desplegarse y desarrollarse, crecer y volar. Aquí los cónyuges son como amigos, como buenos compañeros de piso.                                                                                                                                                                      

El tercer elemento es lo que nos molesta y enerva del otro: es aquello que nos irrita o nos parece absurdo en el otro. Lo que no entendemos, o bien el defecto o la tara que vemos en el otro. Es su cabezonería, su frialdad repentina, sus manías absurdas, sus contradicciones. Son sus defectos de carácter. Es el material que permite la unión final y el sostenimiento de la pareja, pues la parte sombría de la pareja va presentándole retos y pruebas, con el fin de que ésta no pierda el tono y se torne fofa. El material negativo es el dragón que esconde el tesoro: son las pruebas de la ginkana. Son aquellas crisis que tras la superación conjunta, hacen a la pareja más pareja de lo que era antes. La unen, la conforman, la esculpen, le van dando forma. Son los electrones de la ecuación atómica del amor de a dos. Son esas cosas que no queremos aceptar en el otro, que no nos gustan, que nos sientan mal. Que nos remueven, que nos acongojan, que nos entristecen, que nos limitan incluso. Son las restas, las divisiones, las ausencias, los enfados, los malentendidos, los abandonos incluso. Y aquí es donde hay que comprometerse a no salir corriendo. Es el tercer componente del amor maduro y estable: el compromiso, la obligación aceptada voluntariamente. El "nos quedamos para el otro pase lo que pase". Sin dudas ni fisuras.

En la química de la pareja los tres aspectos de la misma deben darse de una forma que permita la estabilidad y adecuada transformación y evolución de la misma. El aspecto positivo es la chispa de ignición y lo que mantendrá el vínculo en los tiempos oscuros o escabrosos. Es la pasión. El enamoramiento.

 El elemento neutro posibilitará el goce de la convivencia y la formación de una familia. Es la camaradería, la amistad, la complicidad de los que se llevan bien.

Y el elemento negativo mantendrá a la pareja en forma y la hará mover el culo cuando tienda a apalancarse. Le hará separarse para volver a desear la unión. Le hará enfrentarse para volver a recordar cómo se valora la presencia del otro. Le hará retirarse para volver a recordar cómo se echa de menos al otro. Es el compromiso.

Cuando hay compromiso, pero no hay pasión, hay una pareja eficiente pero sin gracia. Cuando hay compromiso y sexo, pero no hay amistad, la pareja no prospera ni se lleva a término: hay un tórrido affair o una aventura. Cuando hay pasión y amistad, pero no hay compromiso, tenemos una relación light o que nunca pasa del noviazgo iniciático. Y se agota al final siempre pues no puede crecer sin el compromiso mutuo.

Cuando tenemos las tres cosas, podemos decir que efectivamente, estamos en pareja. Y esas tres cosas, en parte vienen dadas, y en parte requieren de un acto de voluntad. El compromiso es el broche de cierre de una pareja: es lo que la hace redonda y real. Es lo que te hace ir al trabajo todos los días aunque no quieras, porque quieres seguir teniendo una casa, una familia y un fin de semana en el mar. Es lo que te hace conservar las cosas.

La pareja, es, parece, un arte. Pues el material base nos viene dado, pero esculpirla y crearla es ya fruto de un acto de persistencia y de voluntad. Como todo acto creativo, tendrá sus picos y hondonadas, sus ciclos. Como todo acto creativo realmente fructífero, no saldremos corriendo ni abandonaremos la obra sólo porque nos presenta retos aparentemente insalvables. Si estamos lo suficientemente enamorados y motivados, seguiremos hasta el final adelante.






jueves, 21 de abril de 2016

La psicopatía carnista

Las mafias, cultos demoníacos, organizaciones criminales y sicarios profesionales, y en general, cualquier clase de psicopatía organizada, tiene unos mecanismos concretos de sellar los lazos enfermizos de entre sus captados o víctimas. Todos hemos oído hablar de cómo los pandilleros imponen a quien desea formar parte de su grupo la prueba de fuego de acceso, que suele consistir en la comisión de un delito.

Conocemos también la tesis sobre el triste caso de las niñas de Alcásser, y cómo se barajó la hipótesis de que se tratara de un pacto de sangre para sellar y vincular a personas pertenecientes al crimen organizado.

Las misas negras incluyen siempre la ejecución de varios animales inocentes, y el Ku Kux Klan organiza asesinatos periódicos de negros con el fin de reforzar los lazos criminales entre sus miembros.

Toda vinculación criminal o sectaria se basa en el silencio sobre un acto punible. O sobre la aceptación tácita o expresa de un acto de violencia más o menos vergonzoso.

Cualquiera podría estar ahora retorciéndose incómodo al leer esto, pero no se plantea que, si no es vegano, lo cierto es que está participando en la masacre diaria y psicópata de miles de animales a diario, mientras que a la vez se cree un ser muy civilizado y digno de respeto, así como de exigirlo. Lo sepa o no, lo justifique o no, eso es lo que está haciendo.

El carnismo es el último eslabón de la esclavitud y el secuestro emocional del ser humano. El ser humano está siendo indoctrinado desde que nace, cuando es aún un ser desvalido e inocente, en la normalización y cosificación del asesinato de sus semejantes, los animales, bajo la burda mentira de que, por pertenecer a una especie distinta dentro del mundo animal, no son sujetos, sino objetos. Y no sólo en ello, sino en el sacrificio sangriento y ritualístico diario y, lo más enloquecedor de todo, la ingesta de los restos cadavéricos de su asesinato.

Esta barbarie se disfraza de numerosos eufemismos, convenientemente maquillando la insufrible la realidad: industria cárnica, filete, foia gras, chaqueta plumífera, huevos, producto lácteo, pesca de arrastre, omega 3 y sus beneficios en el colesterol, salchicha, barbacoa dominguera... y más basura pseudocientífica y sociocultural que sólo pretende cegar las conciencias humanas.

Cuando descubres que el huevo es la mucosa ovárica de una hembra, y lo dices, te llaman sujeta provocadora y grosera. Sensacionalista, te dicen. Exagerada. Hasta tal punto nos han ajilipoyado a todos.

Cuando les dices si se inclinarían a chupar las ubres de una cabra o vaca recién devenidas madres para tomar leche, o echarla en el café, o les invitas a que te saquen a tí un poco de la tuya con un sacaleches, te miran horrorizados, sin saber que eso es precisamente en lo que están participando, convenientemente parapetado tras un tetrabrick mentiroso que te enseña a una inocente vaca pastando en un lugar precioso. Mientras que en realidad, la vaca es violada por un  mamporrero que a menudo sufre de zoofilia patológica, es explotada, sufre de mastitis, descalcificación, le roban a sus bebés recién nacidos entre lágrimas y violencia digna de psicópata de libro y las succionan con maquinaria sin misericordia de ninguna clase y en la más total de las cautividades.

Si fuera verdad que existe una mafia de origen no terrestre y de ánimo malévolo y explotador, cuya principal misión fuera esquilmar y abusar del humano y del planeta, el carnismo es la mentira más falaz y repugnante que nos hemos tragado para darles el juego energético necesario para seguir siendo los inconscientes zombies participadores y financiadores de sus macabras y diarias misas negras con sacrificio ritual y sangriento de inocentes.

Somos piezas ciegas de un sistema de psicópatas, partícipes teledirigidos de un ritual negro, somos engañados vilmente cada día, nuestro psiquismo es roto y brutalizado respecto de los animales, y vamos por la vida pensando que somos de lo más listos y bondadosos. Mientras, con esa parte secuestrada de nuestro psiquismo, el mal campa a sus anchas, y nos roba la vida y la paz frente a nuestras propias narices y en cada comida diaria que se hace a costa de la vida de un inocente.

Eso es lo que está pasando. Sin tapujos, al desnudo. Puedes salir de ello en cualquier momento, ahora.

El carnismo es la adicción más fuerte que padece el ser humano. La más ciega, la más negada. Posee todos los rasgos típicos del comportamiento adictivo: quien la sufre, no la ve. Quien la sufre, la deniega con todos los argumentos habidos y por haber. Quien la sufre nunca le da la verdadera importancia destructiva que tiene. La niega taciturnamente.

Como el carnismo es la adicción más generalizada y consentida socialmente, es decir, es el vicio más generalizado en la sociedad, al problema de por sí ya peliagudo de sanar dicha adicción, se añade el de lo oculto que el hábito pernicioso o patológico se halla en el psiquismo colectivo.

Otra característica de una adicción es que se torna tal precisamente porque se ha acostumbrado al cuerpo a una química reactiva innecesaria y antinatural, de la cual el cuerpo ya no sabe ni puede desprenderse. La sustancia adictiva es por definición nociva para la salud e INNECESARIA para el organismo. Nadie se hace adicto al brócoli, al arroz o al agua....porque son alimentos naturales y buenos para nosotros. Nadie dice: no podría vivir sin brócoli. En cambio, prescindir del jamón de york, la pechuga de pollo o el queso se nos hace inconcebible, incluso nos irrita, ni de coña vamos a dejar de comernos eso, decimos. No podría vivir sin el queso, sin mi café con leche, sin mi bocata de jamón, sin mi cigarrillo, sin mi cerveza, sin mi marihuana, sin mi coca......cada uno desarrolla una adicción a algo ingerible o adicionable al organismo, y es obvio que siempre cree que es el otro quien tiene la adicción peor, pero no él. Con la devoración animal tristemente creemos esto también, aunque no es cierto. Los veganos de años somos la prueba viviente de que NO es necesario para vivir y tener salud. Los niños criados en el veganismo demuestran la mentira.

El especismo es la violencia más generalizada aún, la más inconsciente, la más silenciada, la más extendida, la más grave, la de mayores repercusiones generales, y, por ello, la que debemos erradicar en cuerpo y alma si realmente aspiramos a la paz social, a la de espíritu, a la espiritual, a la emocional, a todas las paces posibles.

El especismo es una violenta mentira. Una violenta esclavitud. Un tabú lleno de sangre y cadáveres. Es violencia en estado puro. Y si no lo abandonas, esa psicopatía forma parte de tu cuerpo, de tus hijos, de tu casa, de tu vida.

Y no lo sabes. No sabes en realidad de lo que estás formando parte. No lo sabes, porque si lo supieras de verdad, no podrías seguir formando parte de ello.

O al menos, eso espero.



sábado, 29 de agosto de 2015

El veganismo es "the only way out"


    El origen del señorío sobre todo lo que habita en la Tierra tiene sus raíces en el Génesis, donde un tal sospechoso marimandón Yahvé le confirió al primero de a bordo (un varón) la potestad para mandar de todo lo que se meneara sobre la faz de la tierra: mujer, hijos y bestias. Ya en las primeras definiciones de los Códigos Romanos de Derecho Civil más arcaicos, se recogió esta idea y se definió la "patria potestas" (o poder de los padres) como "El derecho del padre de familia a decidir sobre la vida y la muerte de todo lo que morara bajo su casa o domus (de ahí viene el término "doméstico"): mujer, hijos, animales y esclavos". La tierra, también, quedó a merced del varón, con todos sus frutos. En pocas palabras: el hombre, el pater, el patriarca, quedaba entronado como un microdios que podía hacer lo que quisiera con sus "pertenencias familiares",  las cuales abarcaban también a los seres vivos. Podía matarlos si quería (siempre que justificara la rebeldía previa de sus subordinados), sin que su decisión de hacerlo constituyera un delito bajo dichas circunstancias correctivas (que huelga decir, eran harto laxas y refrendadas por el resto de paters); en su status de dios (léase "sujeto que se coloca por encima de las leyes de la sociedad para hacer lo que le dé la gana"), sus derechos eran también los derechos sobre la vida y la muerte de aquellos que no eran más que piezas orgánicas al servicio de su violenta economía personal. Aquí se aprecia de forma descarada ya la cosificación que se hace de los seres vivos, que pasan a estar desprovistos de dignidad, sentimientos y derechos, invisibilizados e idiotizados, todo con el único fin de hacer medrar al pater familias y de reforzar la idea de que su poder es omnímodo ( y omnívoro; ...que la relación de palabras no obedece a la mera casualidad...). La economía, desde entonces, se ha basado, primero abiertamente, y después más sutilmente, y siempre de momento, en la explotación, la muerte y la crueldad ejercida sobre otros seres, de ahí que más que economía, sea una tiranomía. Pues el término "economía" significa equilibrio o equivalencia de valores entre los símbolos objeto de comercio o comerciables ("res in commercium"); en lenguaje coloquial: la contraprestación, equitativa en valores, de los bienes y servicios que se ofertan y demandan por las personas. Ese equilibrio (y podemos ahora tener en mente una balanza de pesar para comprenderlo gráficamente) supone que lo que ponemos a un lado y a otro, está igualitaria y justamente valorado. De lo contrario, la balanza cae hacia un lado u otro (pues los sujetos del intercambio no reciben igual valor, y por tanto, tampoco sus servicios y trabajos), en lo que los economistas llaman "inflación" y "deflación". Es muy fácil: si yo establezco que una mujer vale menos que un hombre, ya he sentado las bases de la economía deficitaria, pues queda claro que la mujer habrá de poner el triple en el platillo de la balanza abusica para que equivalga a lo que da el varón. Uno de los sujetos, por ello, siempre perderá, haciendo al otro medrar en base a un enriquecimiento injusto. Veamos con claridad que para que eso suceda, primero alguien ha tenido, como en un Monopoly, que establecer la jerarquía de valores, en este caso, desigualitarios y tiránicos. Es imposible que sobre esa base se produzca jamás una economía saneada y saludable.
    Desde el inicio de la historia de la opresión, ésta se incardinó con una figura clara opresora (el pater) y las categorías oprimidas (que en aquel entonces se tenían por intercambiables y de igual o similar ralea entre sí: mujeres, niños, animales y esclavos). Esta simplista y horrenda configuración de la base de la economía del mundo, puede ahora hacernos entender, por ejemplo, la costumbre de trocar mujeres por ganado, o esclavos por animales, o esclavos por mujeres, o niños por ganado, o entregar hijas a cambio de dotes o de dinero..... Ya entonces los animales valían menos que nadie, y eran la categoría de los abusados de menor consideración, pues lo normal era que a cambio de una persona se ofrecieran varios animales, según el tamaño y utilidad de los mismos, utilidad que incluyó la abominable costumbre de comérselos también. Una mujer, como hemos leído en muchos textos antiguos, podía equivaler a un caballo, o a 10 gallinas, por ejemplo.
    Para poder abusar a alguien, primero hay que romperle el alma, el cuerpo, la integridad. Hay que privarle de su dignidad. Hay que generar un TRAUMA o ruptura psíquica. Podemos afirmar, sin temor a equivocarnos, que la base de nuestra socioeconomía es la traumatización y el abuso. En este poco menos que psicopático modo de ser y de ver las cosas, origen del mal en el mundo nuestro, el valor más denostado es, lógicamente, el de la inocencia, a la que se ataca y destruye desde el minuto uno. Los animales, hoy en día, valen menos que nadie en este macabro juego económico, porque son los más vulnerables e inocentes de entre los seres sintientes. "Cuanto más inocente y bueno, peor te irá": éste es el mensaje de fondo que nos ha sido dado. De ahí que todos los seres humanos hemos debido de desarrollar una coraza caracteriológica que guarde secretamente escondido el tabú de los tabúes, el arma de destrucción masiva: que se nos ha traumatizado desde que vinimos a este mundo, y que sobre la base de ese silencio mudo de lo que todos sabemos en realidad, celosamente guardado por el pavor, yacen los locos cimientos de nuestra sociedad. Como buenos sujetos indoctrinados, guardamos el famoso pacto de silencio que algunos ingenuos creen que sólo a los illuminatti se les exige. Cuando la verdad es que todos "callamos como putas" cada día porque tenemos miedo, porque sabemos lo que les pasa a los disidentes, a los que exponen las verdades incómodas. Porque el que va digno pierde el trabajo, y el que habla abiertamente del carnismo, se queda prácticamente sin amigos. Todos y cada uno de nosotros somos parte de la Bestia.
    Se hace necesario, en este demente organigrama del psicópata, implantar la cosificación como algo normal, lo cual se logra mediante la traumatización de los individuos, que sólo se logra a su vez con violencia de toda clase y con un entrenamiento constante en la justificación del dolor o el abuso ( normalización de la violencia), que irá conformando, capa a capa, la coraza caracteriológica o ego que se hace preciso construir para sobrevivir en esa clase de sistema. El patriarcado considera que la inocencia y la vida no valen nada. Ése es su sistema de valores. Simple. Ése es el loco sistema de valores de la economía mundial, reflejo de su forma de pensar, de sus inconsciencias. Llevamos comerciando con la vida ajena desde hace milenios ya . Apoderándonos del cuerpo del otro, de la otra: trata de blancas, violencia de género, abusos a menores, holocausto animal, racismo, adultocentrismo, ablaciones, malos tratos, violaciones, asesinato en masa de animales diario.......¿ no son todos acaso actos de apoderamiento de la vida, del cuerpo del otro? Nada cambiará si esa base misma no se abandona. Se puede afirmar sin temor a equivocarse, y siendo tan impactante e inaceptable como es, que la economía global se sostiene sobre el sufrimiento y la opresión, cuando no el asesinato planificado, de los sujetos oprimidos (mujeres, mano de obra infantil, industrias cárnicas, lácteas, peleteras...todas ellas se hinchan de dinero a cambio de poco o nada, de ahí que adquieran tamaño poder y nivel de beneficios). El animal es simplemente raptado, sin más, no se paga a nadie por él ( en el inicio del ciclo económico). Igual que en la trata de blancas: el bien de consumo no ha costado nada: se ha secuestrado o tomado a la fuerza, y ya. A partir de ahí, todo son beneficios. Pero....¿hay oferta sin demanda?
     Desde el inicio de la etapa patriarcal carnista, los distintos colectivos objeto de opresión han corrido desigual suerte en su carrera por la dignidad y la libertad, siendo  los hermanos negros o de piel morena y los niños los primeros en lograr cambios fuertes en el trato digno que se les debe; yo diría que en segundo lugar o en uno muy similar al de la infancia va avanzando la liberación de la mujer (que tira también de los niños muchas veces), y quedando en último y totalmente olvidado lugar, están los animales, los cuales, por su propia naturaleza, no pueden ser liberados sin la acción directa de los humanos. Entendamos que ellos no tienen la capacidad de hacerlo por sí mismos, nunca. Son como nuestros hermanos pequeños esperando que alguien rompa una lanza por ellos.  
    Una táctica de opresión que se usa para facilitar la misma, es la de crear subcategorías dentro de los sujetos oprimidos, de modo que entre ellos no se produzca la unión que haría peligrar el sistema de opresión. Así, a la madre se le da una dudosa autoridad en ciertas cuestiones atinentes a los hijos; a todos, desde luego, sobre los animales (que son los seres vivos más oprimidos de la historia de la tierra), y a la mujer y al niño sobre el esclavo. En la cúspide está el varón, que en versión microdoméstica representa el megasistema (la famosa pirámide con el ojo que todo lo vigila: el pater familias, el microdictador doméstico, el tirano dentro de la tiranía general, el enemigo dentro). Y cuando hablo del pater, lo hago, no en sentido de género, sino ya meramente en sentido de "actitud de control y abuso". En este loco organigrama del abuso, se reparte el poder cual puñado de migajas de subsistencia, y se pone a unos oprimidos contra otros manipulándolos adecuadamente con distintas y transversales zanahorias del poder de pacotilla que un sistema así, necesariamente, nos puede ofrecer.
    Consecuentemente, ninguna ideología de la liberación hecha por humanos será real si tiene puesto el velo especista en los ojos, y tengo la firme convicción de que éste es el último y más tupido velo a descorrer en la retina del ser humano. Pues la justicia, por su propia definición, o es para todos, o ésta ya no existe. No se puede predicar la liberación de unos mientras se masacra tranquilamente a los otros (y, así, hablo sobre la opresión machista mientras me bebo un vaso de leche o me tomo una tapa de jamón, sólo por poner un ejemplo).
    De ahí que la ideología de la liberación es forzosamente vegana, por llamarlo de alguna manera, pues es la única que insiste en destapar también esta falacia del especismo como clave para lograr la auténtica liberación social, y como única vía real, al final, de que la desigualdad realmente termine. En la economía de valores del patriarcado, a mayor inocencia y vulnerabilidad, menos valor, es decir, mayor potestas sobre el sujeto y mayor grado de abuso. Es intolerable que sea así, pues en la realidad es justamente lo contrario: a mayor respeto por la vida y por la vulnerabilidad de los más inocentes y desvalidos de nosotros, mayor valor hemos de darle a todo lo que respete el derecho a vivir que tenemos TODOS sin excepción. El sistema de valores no podrá ser revertido si los animales no son liberados también, y todo lo que no les incluya en la ecuación, volverá a ser, por pura lógica, una versión más del patriarcado y de la desigualdad, con independencia de la cobertura ideológica con que se barnice la idea, pues la igualdad, o se predica de todos, o no se predica en realidad. Y el especismo es, probablemente, el último as en la manga escondido por el ladino demirugo que escribe la historia del sufrimiento.
    No hay felicidad ni paz sin veganismo, así de sencillo. El veganismo trasciende todos los movimientos e -ismos, y se sitúa en la raíz misma del problema. Estamos legitimados para rescatar a los animales y luchar por sus derechos, pues el resto de posibilidades son meras falacias.
    Tengámoslo claro. 


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